17 de abril de 2009

Mister Godfather, conságreme usted porfaplis

Hace la tira que no escribo aquí. Perdón a mis seguidores (permitidme la ironía) porque os he dejado con las fotos de Marina Pérez para el Vogue España de abril demasiado tiempo. Pero es que yo soy así, no soy constante, y aunque me encante escribir no es algo que pueda desarrollar, ni perfeccionar. Mira que lo he intentado veces, pero soy de esas personas a las que se les va toda la fuerza por la boca, como la famosa historia de la pastora y los cántaros de leche. Me gustaría poder escribir un post diario y hablar de todas las banalidades que suceden diariamente en el mundo, pero la mayoría de las veces que lo intento dejo lo que escribo a la mitad.

Pero hoy me voy a animar, no se con qué propósito, pero soy consciente de que sobre el tema a desarrollar hoy sí que puedo explayarme. No tengo una cultura de moda o de cine precisamente extensa, es más, soy una persona bastante inculta en estos ámbitos, tanto como en la mayoría de ámbitos que se me ocurren ahora mismo. Es lo que tiene ser joven y tener una vida lo suficientemente ocupada como para no poder dedicarme horas a ver toda una lista de películas que me he prometido ver o numerosas colecciones y archivos de moda que gustaría revisar. Tal vez sea por falta de interés, o porque me gusta más vivir en el presente, pero en el fondo es algo que deseo hacer. Así que pido disculpas y un poco de comprensión si a alguien le parece insustancial mi blog, aunque me parece totalmente justo que a alguien se lo pueda parecer.

Como he dicho no tengo una cultura de moda ni de cine demasiado amplia. Sin embargo, sí que puedo hablar sobre las personas que interfieren en ambos mundos. Puedo hablar de modelos y actores, directores y diseñadores... me conozco la vida y milagros de muchísimos de estos personajes a pesar de que no haya visto sus películas o mirado sus colecciones.




Por ello, hoy quiero hablar de un personaje que sin duda es un dios terrenal. Un personaje tan importante como misterioso en el mundo de la moda. Sin duda, estoy hablando de Steven Meisel.

Esta semana ha salido el número de mayo de Vogue USA: The Faces of the Moment, un número totalmente atípico en esta publicación, pues es bien conocido que Vogue USA no le suele dedicar mucho tiempo a las modelos, lo que es normal en un país en el que la mayor supermodelo (y fabricante de mini-yoes sin ningún futuro en el mundo de la moda a través de su propio reality) es Tyra Banks. Vogue USA, desde que cambió las modelos por las celebridades del mundo del cine, de la música y algún personaje público como la reciente Primera Dama Michelle Obama, en pocas ocasiones saca en sus portadas a una modelo (excepto Gisele Bündchen, Kate Moss, Linda Evangelista, Natalia Vodianova... y pocas más). Sin embargo, sí que nos tiene acostumbrados a sacar cada dos o tres años a un reducido grupo de modelos, lo que suele levantar ampollas entre los seguidores del modeleo de primer nivel. Podríamos decir que el primero de ellos fue el de septiembre del 2004, con Daria Werbowy, Natalia Vodianova, Gisele Bündchen, Liya Kebede, Karen Elson, Gemma Ward, Hana Soukupova, Isabeli Fontana y Karolina Kurkova. Le siguió el número de mayo del 2007, tres años después, con Lily Donaldson, Doutzen Kroes, Hilary Rhoda, Sasha Pivovarova, Chanel Iman, Agyness Deyn, Raquel Zimmermann, Coco Rocha, Jessica Stam y Caroline Trentini. Ahora, un nuevo número dedicado a las modelos saca en portada como "caras del momento" a Liya Kebede, Natalia Vodianova, Anna Jagodzinska, Isabeli Fontana, Lara Stone, Natasha Poly, Caroline Trentini, Raquel Zimmermann y Jourdan Dunn. Todas ellas fotografiadas por Steven Meisel.

Dejando de lado el casting de modelos, un debate bastante aburrido que prefiero que discutan los miembros del foro The Fashion Spot, prefiero hablar de un artículo que sin duda será legendario dentro de varios años. Porque es raro que se escriban artículos sobre Meisel, y aún más que aparezca él mismo en las fotos que lo acompañan. Eso es, la sorpresa no era la portada en sí, sino el titular "The real lives of models [...] and the man who made them stars". Meisel es conocido por no conceder normalmente entrevistas o por haber sido fotografiado en raras ocasiones. En resumen, este número es legendario, no por la dichosa portada con los cabezones, sino por un fabuloso artículo y una magnífica fotografía en la que incluso pasa desapercibido.




A mí estas fotografías es que me emocionan, me ponen los pelos de punta. No es una simple fotografía con las modelos más importantes de los últimos 20 años, si no que es una imagen repleta de detalles, repleta de significados, repleta de ausencias y repleta de falsos iconos. Pero lo más importante es que sale Meisel en ella, y aunque ya es mayorcito sigue conservando cierto atractivo de su juventud. Lamento que no podáis observar bien la fotografía que os he puesto (os recomiendo que la busquéis en buena calidad y la guardéis en el ordenador). Me llaman la atención tres cosas: Meisel y el disparador en mano (desapercibidos los dos), Agyness Deyn y un libro, venga ya que no me lo creo, y Kristen McMenamy, cabecera de mi blog, con unas tijeras en la mano. Si alguien me puede explicar el simbolismo de las tijeras en la mano le estaría muy agradecido. Se ve que la fotografía se ha tomado frente a un espejo, y sin duda me produce una poderosa sensación de déjà vú con Las Meninas, de Velázquez... el artista y su obra (obras) maestra. Dejando patente el hecho de que Meisel es sin lugar a dudas uno de los artistas más importantes del mundo actualmente, cabe mencionar que no hay ninguna otra persona en el mundo de la moda que sea tan bueno en su segundo oficio como él: llevar a las modelos al Olimpo. Se me ocurrirían otros nombres, como Wintour, Roitfeld o Lagerfeld. Pero está claro que Anna está bajo el influjo de Meisel, que Carine no es tan poderosa (claro ejemplo el de Natasha Poly que a pesar de los numerosos intentos -portadas- de la editora francesa no cuajó del todo hasta los recientes trabajos que ha hecho con Meisel) y que Karl es dios, pero no soberano. Meisel y sus modelos; el americano, uno de los precursores del fenómeno top y que hoy en día aún sigue erre que erre con el encasquetamiento de preadolescentes eslavas (o peor aún, pseudo-celebridades de nacionalidad inglesa).

Meisel nació en 1954 en el seno de una familia dedicada al mundo de la música. Su fascinación por la belleza comenzó a una edad temprana, en vez de jugar con juguetes dibujaba a mujeres, inspirándose en el Vogue y el Harper's Bazaar. Soñaba con mujeres de la alta sociedad como Gloria Guinness y Babe Paley, aunque otros de sus iconos fueron su madre (no me extraña, era fabulosa) y su hermana. Ya desde pequeño estuvo obsesionado con modelos como Twiggy, Veruschka o Jean Schrimpton. Estudió en la HSAD y en la Parsons, estudió distintas especialidades pero al final decidió especializarse en ilustración de moda.



Empezó como ilustrador en Halston, pero más tarde acabó de ilustrador en Women's Wear Daily. Mientras trabajaba allí pidió a la agencia Elite que le mandara modelos para fotografiar en su apartamento, de modo que trabajaba con ellas durante el fin de semana. Algunas modelos incluyeron las fotos de Meisel en sus correspondientes books y cuando los llevaron a Seventeen, estos quedaron tan asombrados que le pidieron que trabajara para ellos. Desde entonces Meisel es el rey de la moda, fotografía las más importantes campañas y portadas (lleva fotografiando las portadas de Vogue Italia desde 1988), o incluso trabajos tan conocidos como el libro Sex de Madonna.

Meisel es dios, le pese a quien le pese. Y aunque lleve unos meses que no ande muy fino, esa posición no se la quita nadie.

Un beso!

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